
Nadie discute la calidad de la obra del arquitecto Santiago Calatrava. Dicho esto tampoco parece muy discutible su extraña capacidad para convertirse en una referencia obligada para los políticos del partido popular de todo tipo y condición, especialmente aquellos que tienen deudas con los tribunales de justicia. Y desde luego es aún menos discutible su predisposición a realizar por encargo y sin competencia maquetas millonarias que no van a ninguna parte pero cobra por ellas. Tanto el piadoso y trajeado de Francisco Camps como el imputado y sospechoso habitual Jaume Matas han encontrado en sus maquetas una buena manera de tirar dinero publico y algo más. .
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